lunes, 7 de junio de 2010

Minería for export


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Hoy me pongo a escribir algo distinto en el blog, algo totalmente serio y real. La madrugada del martes 8 de junio me encuentra sin ganas de continuar escribiendo mi tesis. Entonces, decido revisar los mails recibidos en mi bandeja de entrada, y allí me encuentro con este video:



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Al verlo me da bronca, siempre el sentimiento de impotencia frente a estas realidades me conduce a la bronca. Sentir que uno no puede hacer nada, que son todos unos corruptos, que somos todos unos corruptos. Recuerdo un texto titulado “Inepsia” en el que Caparrós nos explica por qué los argentinos somos ineptos, acostumbradamente ineptos. A este artículo publicado en el diario Crítica de la Argentina todavía se lo puede encontrar por Internet, pero el que no está más es el diario que, según tengo entendido, actualmente está cerrado. Pero en esta ocasión no me voy a quedar sin hacer nada - como pasa siempre que veo documentales o leo algo sobre las tristes realidades argentinas, al menos voy a escribir algo relacionado en este blog que alguien leerá accidentalmente, o no tanto.
El otro día estaba analizando las principales exportaciones de Argentina y encontré un par de datos que me llamaron la atención y ahora, enfocándome en los minerales que mencionan en el video anterior, los voy a compartir con ustedes.
Todos sabemos que Argentina es el granero del mundo, qué es lo que más producimos y lo qué más exportamos. Le vendemos al mundo soja, maíz, trigo, vino, carne y muchos otros alimentos. En 2009 el producto más exportado fue el aceite de soja y en tercer lugar se ubicó la soja (en habas).Pero seguro ya sabías que este “yuyito” es muy importante para el comercio exterior argentino. Como también es importante el maíz, el cuarto producto más exportado por nuestro país durante el año pasado. Como habrás notado, no mencioné el segundo producto estrella de las exportaciones argentinas, se trata del aceite crudo de petróleo. Las ventas al exterior de este producto en 2009 superaron el valor de 2.400 millones de dólares.
Capaz que no sabías que vendemos tanto petróleo a otros países, pero sí esperás que el trigo esté entre los productos más exportados, y sí, en el décimo lugar está el trigo que generó 1.000 millones de dólares con sus exportaciones en el año pasado. Sin embargo, las ventas argentinas de cobre y oro – individualmente – superaron a las de trigo. A continuación los datos:
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Minerales de cobre y sus concentrados
Valor exportado en 2009: 1.182 millones de dólares (9ª).
Principales compradores en 2009: Alemania 35%, Corea 26%, Filipinas, Japón, China y España.
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Oro en bruto
Valor exportado en 2009: 1.038 millones de dólares (8ª).
Principales compradores en 2009: Suiza 81%, Canadá 18%, Alemania y EE.UU. el resto.
Observación: En 2008 las exportaciones totales no llegaron a 700 millones de dólares.

Plata en bruto
Valor exportado en 2009: 155 millones de dólares (50ª).
Principales compradores en 2009: Alemania 41,3%, Suiza 40,7%, EE.UU. e Italia.
Observación: En 2005 las exportaciones fueron por sólo 4,5 millones de dólares y ninguno de los cuatro países recién mencionados figuraba como comprador.
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Al ver esto no puedo evitar relacionarlo con lo dicho en el anterior video: leyes permisivas, grandes trasnacionales, grandes negocios para unos pocos, daños económicos, sociales y naturales y demás. A pesar de la gran cantidad de millones de dólares que representa la actividad minera, sus exportaciones no se ven dificultadas por el gobierno argentino, no existen cuotas de exportación ni importantes retenciones. En diciembre de 2007 se comenzaron a aplicar derechos de exportación con alícuotas que van del 5% al 10%. Contrariamente, estas actividades intensivas en contaminación pero no en mano de obra, disfrutan de diversos beneficios y exenciones impositivas para facilitarles el trabajo y que no sólo se lleven los minerales sino también todas las ganancias.
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Fuente: Todos los valores y porcentajes utilizados se obtuvieron a partir de estadísticas de COMTRADE (Naciones Unidas) y del International Trade Centre.

domingo, 16 de mayo de 2010

El Desafío de los Domingos

La verdad que sobrevivir a un domingo no siempre es tarea fácil. Generalmente, los factores que hacen de este día un día bastante de mierda son múltiples; por un lado, saber que mañana es lunes – con todo lo que eso implica – y, por el otro lado, el hecho de que anoche haya sido sábado y si saliste no tenés ganas de nada, pero si no saliste la cosa es peor porque ya se pasó la noche de salidas y ya es muy tarde para lamentaciones. También pueden estar presentes otras cuestiones que tienen una importante implicancia en una tarde de domingo, como estar con resaca o que el clima sea como el de hoy: mucho frío, un cielo gris como una perdiz, lloviznas discontinuas y una brisa que te parte al medio.
Como ya mencioné, los factores pueden ser númerosos y variados, de acuerdo a los caracteres particulares de cada individuo que lo pueden llevar a recordar responsabilidades no cubiertas, errores recientes y cosas por el estilo, como así también están los aspectos propios del estudiante universitario promedio, entre uno de esos está el de no tener televisión por cable. Personalmente, al ser parte de esto me encuentro con una oferta reducida de medios televisivos, concretamente, sólo tres canales para ver y, al parecer, uno de estos totalmente empecinado en retrasar la aparición de Los Simpson, exhibiendo programas locales sobre temas no muy interesantes como autos, perros, cocina campestre y demás. Esta condición propia del contexto dominguero me llevo a sentarme en la computadora y pensar… en nada.
Pero cuando escribí «sobrevivir a un domingo no siempre es tarea fácil» no sólo me refería a los factores complementarios antes expuestos, sino a que la aparición de algún elemento sorpresa puede llevar todo esto a un final trágico. Me explico: como habrán notado, desde hace algún tiempo está muy en uso que las empresas manden una cámara a tu casa con un reportero esponsoreado que te pregunta sobre los productos de la empresa y cómo estos facilitan y alegran tu vida. Supongamos entonces que ahora tocan el timbre de mi departamento y al abrir la puerta me encuentro con algún personaje conocido mediáticamente con una buena relación costo-beneficio (en este caso, precio-fama) al estilo de Fabián Gianola, Dady Brieva o Martiñano. También puede ser un pelado desconocido, como el del yogur que es «muy cremoso y nada ácid, cumpliendo uno de los roles menos creíbles de la actualidad; el de un notero que espontáneamente toca el timbre de tu casa para preguntar tu opinión sobre el producto cuyo nombre está pegado en su micrófono. De todos modos, es preferible que sea un famoso simpático – como Dady y no como Gianola – para que la gente asocie la imagen del producto con la de esta persona amigable.
Entonces, el famoso ,o no tanto, después de saludar comienza con la prueba que se puede denominar «El Desafío de los Domingos» (si lo decís en voz alta podés escuchar una fanfarria sonando en tu baño). Este procedimiento de evaluación se conformaría de varias etapas que se suceden en un orden preestablecido que inicia en el momento en que dejamos pasar al famoso-no-pelado acompañado de su camarógrafo.
ETAPA 1: Cortar la luz. Es muy importante que nada pueda ser encendido para amenizar el momento, ni siquiera un foco bajo consumo, ya que es muy importante que sólo entre la tenue claridad de un día gris por la ventana abierta – que siempre tiene que ser sólo una, como en «Media Verónica» - que también proveerá a la habitación de una otoñal brisa fresca.
ETAPA 2: ¿Qué hiciste hoy? ¿Qué te gustaría hacer? Generalmente esta etapa dura unos pocos segundos, la mayoría de los cuales son utilizados por el reportero para hacer las preguntas ya que las respuestas típicas son: «Nada» o «Nada… no se, capaz que tener un/a novio/a». Sí el famoso-no-pelado ve que el entrevistado se encuentra con un estado de ánimo medianamente bueno puede exhibir el cortometraje «Medianeras», de Gustavo Taretto, y de este modo extender la etapa durante unos 15 minutos más.
ETAPA 3: Desilusión/Frustración. Aprovechando que se tuvo que encender la computadora para ver un cortometraje conmovedor sobre la vida de la gente en la ciudad, se puede intentar tocar el sentido nacionalista del entrevistado con alguno de los trabajos cinematográficos realizados por Pino Solanas, como «Memorias de un saqueo» o «La dignidad de los nadies». Esta fase es opcional ya que la computadora puede estar apagada al iniciar esta etapa o, simplemente, el sujeto en cuestión puede tener un escaso o nulo sentido nacionalista, por así decirlo.
ETAPA 4: ¿Ya te estas por recibir, no? ¿Entonces, para cuando crees que vas a estar recibido? Si el interrogador nota que las preguntas fueron contestadas con tono seguro y sin vacilaciones, puede agregar una pregunta más: «¿Y qué vas a hacer cuando te recibas?». Seguramente, a esta altura de la prueba el clima se pone bastante tenso.
ETAPA 5: Indagando sobre antiguas relaciones amorosas. «A ver, hablame sobre tus exs» y «Contame por qué terminaron» pueden ser las guías en esta instancia donde las preguntas quedan a elección del interrogador.
ETAPA 6: Autocrítica. «Ah… ¿Pero, entonces, no pensás qué sos vos el qué hizo qué esas relaciones no funcionaran?». Con esta pregunta se finaliza el desafío y el famoso-no-pelado y el camarógrafo se van mientras termina de anochecer.
Bueno, en fin, lo que quiero decir es que hoy difícilmente me hubiera resistido a tirarme por esa ventana abierta frente a mí antes de finalizar la ETAPA 3.

domingo, 7 de febrero de 2010

Juan, el insensible

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Ya es casi mediodía cuando un oportuno, aunque inesperado, mensaje de texto hace las veces de despertador para que Juan abra los ojos y salga de la cama. El mensaje es de Valeria,
«¿Qué hacés Juani? ¿Ya estás despierto?». Luego de salir del baño y buscar una toalla limpia para secar su rostro, Juan responde el mensaje recibido. Abre la puerta de la heladera para tomar un poco de agua y ve que no hay mucho que comer; algunos cortes de carne congelados, mayonesa, y una caja de leche. Se lamenta por haber dormido hasta tan tarde, hacer cola en la caja del supermercado, en medio de gente completamente desconocida que está apurada porque ya es hora de almorzar y ha pospuesto la compra de víveres hasta último momento, no es una de las actividades más gratificantes para comenzar el día. También hace falta comprar lavandina, aunque a esto no lo piensa sino después de haber cerrado la heladera.

Al salir del edificio el celular de Juan suena nuevamente,
«Bueno, suerte en el súper, ja. A la tarde me gustaría que nos juntemos a charlar ¿Podés?». Se alegra por recibir otro mensaje y guarda el celular en el bolsillo de su pantalón. Responderlo mientras espera ser atendido en el supermercado parece ser buena idea. Antes del atardecer, el timbre se escucha dos veces. Valeria siempre es muy puntual y siempre toca dos veces. Juan abre la puerta y sugiere ir a tomar algo, ir a algún bar cercano, no le gusta estar encerrado en su departamento todo el día.

Después de ser atendidos por un joven mozo, seguramente estudiante universitario, y habiendo finalizado la conversación que surgió en el camino, Valeria comienza a hablar sobre el motivo central del encuentro. Ella le cuenta sobre lo bien que se siente cuando están juntos, lo reconfortante que fue conocer a alguien que le de la libertad y le tenga la paciencia que ella necesitaba para superar su última relación amorosa, que había resultado bastante traumática para ella, pero – siempre hay un pero latente en conversaciones de este estilo – le confiesa que estuvo pensando mucho durante los últimos días y que, considerando el tiempo que llevan juntos, es necesario tomar una decisión. Con palabras, más o menos sutiles, le ofrece elegir entre dos opciones: o la relación avanza y se torna más formal, o lo mejor sería distanciarse por un tiempo para aclarar sus mentes y pensar realmente lo que cada uno quiere. Juan le menciona todo lo bueno que ve en ella y en la relación y, con cierta duda, termina escogiendo la segunda alternativa. Ninguno se siente feliz con el resultado y, antes de dejar el bar, se saludan con un beso en la mejilla, no con el beso apasionado de hace apenas unos minutos. Cosa rara esa pasión.

Pasan un par de semanas. Juan se reúne con dos amigas y van a tomar unos mates a la Plaza de la Intendencia. Mientras él busca una bombilla dentro de su mochila escucha que sus amigas saludan a alguien que pasa por allí. Cuando finalmente encuentra el indispensable tubo metálico que estuvo buscando durante muchos segundos más de los que normalmente son necesarios, le pregunta a sus amigas:

- ¿A quién saludaron recién?
- Era Valeria…, contesta María, siempre
lengua floja, con una inseguridad que se nota en su tono de voz.
Juan levanta la cabeza y, mirando a lo lejos, indaga nuevamente:
- ¿El que camina a su lado es Sergio?

María responde con un tajante
«Sí». Sergio es un compañero de Valeria, se la viene encarando desde que se conocieron en el cursillo de ingreso.

Mientras prepara el mate, a Juan se le pierde la mirada en el paquete de yerba.
«Esos dos ya deben estar de novios. Siempre me miró feo a pesar de fingir que estaba todo bien entre nosotros. Seguro que lo primero que le pide a Vale es que me elimine de su celular y del Messenger. Con esa cara, indefectiblemente debe ser el clásico novio inseguro que le pide a su novia que borre de los medios de comunicación más usuales al último hombre con el que estuvo. Y está bien, no va a pedirle a los de Telecom que quiten mi dirección y número de la guía telefónica y, mucho menos, va a convencer a Vale para que se golpeé la cabeza contra la pared hasta que se olvide donde vivo».

- ¡La puta madre!
- ¿Qué pasa? Pregunta Julieta, su otra amiga.
- No, nada. Nada…

Entre las chicas hay una mirada cómplice que dura poco más de dos segundos, hasta que María lo mira dulcemente y le dice:

- No te hagas drama Juancito, capaz que entre ellos no pasa nada. Ella nunca le dio bola…

Pancho no presta mucha atención a lo que su amiga dice y ceba el primer mate pensando:
«¿Y ahora, cómo consigo la dirección de e-mail o el teléfono?».

A Juan siempre le gusto mucho Virginia, una amiga de Valeria que es realmente una belleza.
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viernes, 29 de enero de 2010

Ramales


No se si han notado que cuando uno dialoga con gente mayor, con muchos años y mucha historia arriba, pareciera que poseen tantos datos almacenados en la memoria que les resulta difícil aislar los hechos y, especialmente, los lugares. Este fenómeno generalmente se magnifica en el caso de la gente de pueblo que tiene conocimientos más completos sobre su comunidad. Paso a dar un ejemplo de una conversación para que entiendan a que me refiero.
-¿Adonde salís esta noche?
-Al nuevo bar que abrieron frente a la plaza.
-¿Frente a la plaza?
-Sí, está al lado de la zapatería.
-Ah, ¿Al lado de la zapatería de Zapata? ¿Dónde antes estaba la panadería de Don Pepe?
-Sí, ahí.

-Ah, antes de la panadería ahí había una casa de ramos generales. El abuelo siempre compraba todo ahí, el negocio era del viejo Matenzo... el hijo supo trabajar unos años en el campo nuestro cuando vos todavía no habías nacido. Pero ese negocio no era de Don Matenzo, ese local siempre perteneció a los Ortíz.
-Ah, ni idea…
-¡Los Ortíz! El viejo murió y quedaron los dos hijos; uno se fue a estudiar medicina, ahora vive en Santa Fe, y el otro que es Contador vive acá al lado del taller de Petroni.
-Bueno, no se de que taller me hablás. El bar se llama Calisto.
-El taller que está en frente de…
Y así continúa el diálogo, completamente alejado de su punto inicial y sin un rumbo definido, resultando imposible saber donde puede desembocar. Durante esos minutos, una vasta cantidad de información almacenada empieza a ser liberada por la mente enviando recuerdos y más recuerdos hasta que uno, sin ser consciente de ello, termina explicando cómo hay que hacer para que los ravioles de espinaca no se peguen al cocinarlos en un día de mucha humedad y baja presión atmosférica. Entonces, el narrador de turno – que puede o no ser alguien mayor – finaliza su explicación sin ser capaz de justificar como llego hasta ese punto y, mucho menos aún, de recordar cuál era el eje inicial de la conversación. En caso de querer sobrellevar la situación hay un recurso muy común que se suele utilizar, sonrisita incomoda de por medio, preguntando:
«Perdón, ¿De que estábamos hablando?».
Así, es como uno, en su papel de narrador divaga libremente, yéndose por las ramas de un árbol totalmente desconocido, como le pasó a mi bisabuela venida de
España. Cuando parte de la familia viajó hacia Argentina ella traía en el bolsillo de su saco unas semillas con las que jugaba en el patio de su casa. Esas semillas dieron los árboles que todavía hoy están en el campo de mi familia y nadie ha podido determinar de que especie son. Al parecer, son unas plantas típicas de la región de León, en el norte de España. ¿Te das cuenta donde queda, no? Bueno, acá te muestro:



Bueno, entonces...

martes, 19 de enero de 2010

Haïti

Encendés el televisor y ves imágenes sobre la ayuda que envían para las sufridas víctimas del terrible terremoto que arrasó con Haití hace pocos días. Le lanzan bolsas de comidas desde helicópteros, como si fueran enviadas por Dios desde el cielo; pero estas imágenes me producen cierta incomodidad, parece que estuvieran tirándole maíz a cerdos hambrientos, todos amontonados intentando conseguir algo, algo que puede ser lo único con lo que cuenten para alimentarse o vestirse.

Escuchás la radio y también se habla del mismo tema, de la ayuda enviada por Argentina y Latinoamérica, así como por otros países muy desarrollados y, por lo tanto, mucho más solidarios. Los periodistas agregan estadísticas económicas del país para que entendamos mejor la situación en la que esa gente vive; que es el país más pobre del continente americano, que la amplia mayoría es analfabeta y se dedica a la agricultura de subsistencia, y demás datos igual de terribles, siempre aclarando que estos datos están basados en la situación “antes del terremoto”. O sea, ahora que paso esta catástrofe todos nos compadecemos y horrorizamos ante las condiciones en las que ese país se encuentra; pero antes no era un tema relevante para exponerlo en los medios de comunicación.
Me cuesta creer que un país pueda ser “naturalmente” tan pobre, recuerdo haber leído que los Estados Unidos de Norteamérica han intervenido en numerosas ocasiones en ese país; entonces, empiezo a buscar algo en Internet y enseguida encuentro muchas respuestas a mis dudas. Enumero unos pocos puntos muy reveladores:

  • En 1910, Citibank compró una parte importante del Banque de la République d'Haïti, banco central que disponía del monopolio sobre la emisión de billetes. El mismo año, un consorcio internacional de bancos refinanció la deuda de Haití y tomó el control de las finanzas del país.
  • El Banco de la Nación, que se convirtió en sucursal del Citibank que fue criticado por prácticas injustas, como la negativa a pagar a Haití los intereses sobre el dinero depositado en sus cuentas, intereses que pagó después de 1922, pero sólo un porcentaje del 2%, en vez del 3,5% concedido a los demás depositarios.
  • El ejercicio de la presidencia de Aristide fue un buen ejemplo de la interferencia del gobierno estadounidense en los asuntos internos haitianos. Ellos mismos restituyeron a Aristide cuando fue derrocado en 1991.
  • En su tercera presidencia de 2001 a 2004 -segunda constitucionalmente hablando-, Aristide dió un giro hacia una política izquierdista restableciendo las relaciones diplomáticas con Cuba y acercandose a la Venezuela de Hugo Chávez, lo que le granjeó la antipatía de Estados Unidos.
  • En 2004, Aristide es derrocado y trasladado a Sudáfrica, su cargo como presidente lo toma Boniface Alexandre. Éste solicitó a Naciones Unidas su intervención con el envío de una fuerza militar multinacional, integrada por efectivos de Estados Unidos, Francia, Canadá y Chile, con el fin de evitar una masacre nacional, motivada por el descontrol y la violencia imperantes.
  • En abril de 2004, el mandato es tomado por la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah), la que se sigue desarrollando hasta el día de hoy.



Me parece que este país, el primero en abolir verdaderamente la esclavitud - tres años antes que Inglaterra -, ya estaba desbastado desde mucho antes y no por obra de la naturaleza o el destino.

martes, 22 de diciembre de 2009

Objetivos chuscos

Ya pasó otro año más y, como siempre, me quedaron muchas cosas pendientes, demasiadas diría yo. Supongo que no hace falta que explique más sobre esto, simplemente con ver la cantidad de publicaciones que hice últimamente en este blog se darán cuenta a lo que me refiero. Por esto mismo, es que en el año venidero no quiero que me ocurra lo mismo, por lo tanto, y sin saber cuán efectivo puede resultar esto, voy a plantear lo que me gustaría que pase en un futuro más o menos cercano al que podemos llamar «Año 2010».

Me gustaría...

- Formar una banda de rock que se llame «Los Anteojos de Kissinger».
- Que siempre que tenga una buena conversación con amigos haya un buen vino a mano para descorchar, a partir del mes de febrero del siguiente año.
- Reconvertir mi blog en uno regularmente actualizado y titulado
«Farsa Alarma».
- Que los perros Caniche dejen de resultar tiernos a partir del 17 de enero del 2010.
- Que se terminen las discusiones sobre lo malo que es Maradona como Director Técnico del seleccionado argentino de fútbol, cosa que va a ser imposible en un año de mundial.
- Que mi vecina del piso 12 no note que por más simpática que sea, su belleza me inhibe y no voy a concatenar más de cinco palabras seguidas en ninguna de nuestras conversaciones ocasionales – mucho menos invitarla a salir-.
- Que los empleados municipales de Córdoba reduzcan en un 75% anual el número de paros y manifestaciones para el próximo año.
- Recordar que rara vez las persianas de mi departamento están cerradas y que ahora en frente hay dos nuevos edificios. Especialmente, cuando estoy por darme una ducha y me doy cuenta de que no puse música de fondo.
- Que el volumen de papas fritas dentro del paquete sea mayor que el volumen de aire.
- Que las mujeres se convenzan de que buscar belleza en un hombre es algo totalmente superficial, siendo más importante buscar a alguien divertido o «simpático».
- Escribir un libro autobiográfico,
«Cuán Poco Se Puede Hacer En Mucho Tiempo»*. Obviamente con altas probabilidades de quedar inconcluso.
- Que cuando vaya a decirle al locador del departamento que habito que quiero rescindir el contrato me diga que baja el precio del alquiler, convence al Consorcio para que echen a mi vecina de piso y, además, cambian el nombre del edificio al de «Ucacha», así puedo volver a decir que vivo en Ucacha.
- Que el presidente de Bayer diga, en conferencia de prensa:
«Sinceramente, hace años que tenemos la cura para el cáncer pero no queríamos arruinar la sorpresa», antes de finalizar el próximo primer semestre.
- Que la ONU resuelva que todo aquel que quiera habitar las Islas Malvinas deberá ingerir al menos un litro diario de
mate amargo. Ya que van a seguir ocupando las islas, que por lo menos sufran algo más que el frío.
- Que la próxima vez que necesite putear a alguien, el destino me cruce a Julián Weich en mi camino.
- Que seamos concientes de que lo canales televisivos tienen como fin vender espacios publicitarios y no educarnos o brindarnos información que nos sea útil.
- Que el nivel de
CO2 y gases de efecto invernadero disminuya sustancialmente en los próximos 10 años.
- Que si durante este verano un mosquito me va a picar, que lo haga de una vez y no me esté zumbando y zumbando cerca de la oreja (extraído de un monólogo de Dady Brieva).
- Que, antes de que termine el año 2010, los integrantes de
Pier terminen trabajando en el supermercado «Buenos Días» que está frente a mi departamento. Además, de trabajar en ese autoservicio tan deprimente, pido específicamente que el cantante ocupe el puesto de cajero.
- Que en el próximo mes de agosto, por medio de una Resolución del Ministerio de Educación, se establezca que cualquier persona que redacte mensajes de texto desde teléfonos celulares o desde programas de mensajería instantánea, sea multado con el pago pesos 100 en la primera infracción, y de pesos 300 en caso de reincidencia, por el uso de la letra «K» en reemplazo de las correspondientes letras «C» y «Q». Siendo los montos recaudados por este medio destinados a mejoras del sistema educativo.
- Que la «oposición» argentina sea «menos peor» antes de las próximas elecciones presidenciales.
- Que Sebastián Estevanéz decida que lo mejor, dadas sus condiciones actorales, es dedicarse a la iluminación, antes de que protagonice una nueva telenovela.

Vale aclarar que el orden en el que fueron expuestos los anteriores puntos no representa jerarquía alguna y que, en un principio, habían sido planteados como objetivos pero a pesar de ser, en general, Claros, Coherentes y Flexibles, se presentaron algunas dificultades. Algunos, por ser Motivadores en exceso
no pueden ser considerados como Realistas, y otros, simplemente no lograron resultar Mesurables.

Henry A. Kissinger

*Todos los derechos reservados a Indie.