Hace ya algún tiempo que el tema de las descargas piratas de contenidos
protegidos por copiright venía ganando importancia en campo de la música, la literatura y el cine. Supongo que
todos los que somos usuarios asiduos de internet hemos disfrutado algunos de
beneficios de compartir contenidos gratuitamente; escuchando música de países
que no sabemos ubicar en el mapa, leyendo libros que todavía no están
disponibles en nuestro idioma o nuestro país (y que quizás nunca lo estén) o
abandonando las programaciones fijas de televisión para ver las películas, series
o documentales que queremos, y cuando queremos. Paralelamente, muchos
personajes del ambiente hacían sus
predicciones sobre el futuro de los derechos de autor en este nuevo siglo,
proponiendo soluciones para este mal que perjudica a lo que podríamos llamar
Industria del entretenimiento.
En los últimos días, con la presentación de un
proyecto de ley estadounidense que propone la puesta en marcha de un acta para
el cese de la piratería en línea (S.O.P.A.) y el cierre del sitio Megaupload, el
asunto de los derechos de autor y la piratería pasó a ocupar un espacio central
en la opinión pública. Muchas personas han criticando estas medidas a través de
las redes sociales, mientras que algunos empresarios o artistas (o
artistas-empresarios) intentan explicarnos y convencernos por qué son
necesarias estas medidas. Sin duda que es un tema muy complejo y del que
desconozco mucho más de lo que me gustaría, pero hay algo que me parece que es
bastante simple de explicar.
Por un lado, tenemos los argumentos de los
empresarios del entretenimiento, los cuales expresan - palabras más, palabras
menos - que si no se hace algo para restringir la libre carga y descarga de
contenidos con derechos de autor esta industria va a colapsar. Según indican,
los más perjudicados son los artistas (músicos, escritores y productores) ya
que de este modo pierden gran parte de sus ingresos generados por su trabajo.
Podemos tomar a Bono de U2 como uno de los exponentes de este sector, ya que declara
que está comprobado que compartir música libremente perjudica principalmente a
los pequeños músicos que no pueden vivir con la venta de remeras o entradas a
recitales.
Por otro lado, tenemos la opinión de la mayoría de
los usuarios de internet (o al menos eso creo) que nos beneficiamos con la
descarga gratuita de contenidos. Como parte de este grupo de personas me gustaría
dar mi opinión sobre cómo internet permite cierta "socialización del
conocimiento". Cualquier persona que tenga acceso a una conexión a
internet puede ver y descargar los mismos contenidos (aunque a distinta velocidad),
sea quien sea y esté donde esté. Creo que esto permite superar algunas de las
tantas barreras económicas existentes en nuestra sociedad actual. Por ejemplo,
un estudiante argentino puede basar su tesis de grado en un libro mexicano que
está agotado en dicho país y que todavía no ha llegado a Argentina en una
edición impresa. A su vez, ese libro está igual de disponible para este
estudiante que no tiene un peso para gastar, como para cualquier otra persona
que esté dispuesta a pagar cientos de pesos por el mismo.
No creo que la solución de este asunto sea simple, ni
que ninguno de los dos grupos tenga la completa verdad del asunto, pero sí creo
que podemos abordar el tema desde una de estas dos perspectivas. Dave Grohl
opina que la gente sólo quiere compartir música y eso no tiene nada de malo,
mientras Bono se horroriza con la idea de que una persona pueda descargar una
serie de televisión entera en unos pocos segundos. Personalmente, no veo
encuentro muy fuertes los argumentos del cantante irlandés; nunca supe de
"pequeños músicos" que puedan vivir exclusivamente de la venta de
CDs, sino al contrario, siempre escuche que ese sólo era negocio para las
disqueras y, tal vez, para las grandes figuras que firman contratos millonarios
por discos que aún no han producido. También veo muy conservadora esta idea de adaptar
internet, caracterizado por su alto dinamismo, a una industria que se muestra
cada vez más obsoleta y prescindible, al menos concebida desde su rol
tradicional. Justamente, considero que las grandes bandas, ubicadas en una
posición mucho más ventajosa, deberían probar nuevos métodos de distribución de
su música, como lo hizo exitosamente Radiohead, y tal vez así nos acerquemos a
un punto de equilibrio.
Seguramente no faltarán videntes que quieran adivinar
cómo termina toda esta historia que seguramente irá cambiando, ajustándose a
las necesidades del mercado. La Industria del entretenimiento es un
supermercado, nosotros somos los clientes e Internet es el carrito de compras.
Para ingresar necesitas un carrito, pero una vez dentro podés cargar todos los
productos que vos quieras, ya sea que necesites uno, dos o cientos. Puede que
algunos tengan carritos gigantes, y hasta contraten a asistentes de compras, y
que otros tengan un carrito chiquito, con las ruedas chuecas, pero los
productos que cada uno puede cargar son exactamente los mismos y son
ilimitados. Así no conviene ser supermercadista.
3 comentarios:
usted si que sabe expresar su punto don felix , a mi bono siempre me pareció un pelotudo con cara de maquina registradora y con síndrome de aRjona...que me parece medio pelotudo.... para mi todo esto es una cortina y termina en amague, no se puede sacarle el pan a medio comer al mundo, que en el anonimato actúan igual que cualquier sudaca amarrete! un saludo desde Francia ! siempre te leo y saludos a la chola que me esta leyendo!
hola, te acabo de dejar un cacho de admiración y elogios alojados en un sitio de descargas. Link: www.almacenamoscariño.com/mensaje_cursi/2012
contraseña: ignalosvamosaveragrohlabajobono
¿Puedo hacer dibujo para tu próxima nota?
soy la sara
http://d24w6bsrhbeh9d.cloudfront.net/photo/2165628_700b.jpg
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