domingo, 5 de abril de 2015

La enfermedad y la cura

"Por cada litro de Villa del Sur que elegís, estás ayudando con diez litros de agua segura de manera permanente a cada persona de las once comunidades de Tulumba Norte, en Córdoba. ¡Unite vos también! Con tu Villa del Sur podes ayudar a que muchas familias tengan agua segura y de manera permanente, y así vivan mucho mejor. Villa del Sur, Fundación Plurales y vos: unidos por el agua podemos empezar a cambiar esta realidad".



Esto se trata de vos comprando agua mineral, porque el agua de red está contaminada por la actividad de las empresas, convirtiendo a un recurso, hasta ayer abundante, en una mercancía (la escasez, como principio básico de la administración capitalista). Entonces, estás vos, comprando agua, en un hipermercado, a una empresa que embotella lo que brota en una reserva natural, y que lo comercializa para quienes se preocupan por su bienestar, y que tienen poder adquisitivo suficiente como para comprar todos los días los dos litros de agua que necesitan tomar (consumidores como vos). Pero ahora, vos, comprando agua, en un hipermercado, embotellada por una empresa, además de "elegir" estar mejor, podes "elegir" ayudar a otros. Otros que viven en zonas donde no hay agua, en el norte de Córdoba, en el medio de la nada, y que no tienen recursos económicos suficientes como para comprar agua embotellada (que no pueden elegir). Entonces, estás vos, comprando, en medio de una fantasía en la que estás ayudando a que otros puedan disponer de diez litros de agua "segura y permanente".

¿Agua segura? ¿Diez litros permanentes? ¿El agua mineral embotellada crea agua potable de red? ¿La ciudad provee al campo? ¿Consumiendo productos garantizas derechos? ¿Viviendo mejor ayudas a que otros vivan mejor? ¡Sí! Vos, un consumidor conciente, junto a una empresa responsable y una fundación humanista, van a cambiar el mundo. Con la mercantilización del agua todos vivimos mejor.

viernes, 13 de febrero de 2015

La derecha viene marchando


Dice  el esloveno Slavoj Žižek, en Vivir en el fin de los tiempos:

  "Creo que el hecho central del proceso político es cómo, hasta hace dos o tres décadas, uno de los dominios privilegiados de la actividad de la izquierda: la movilización masiva de la sociedad - por la lucha contra el racismo, por los derechos de las mujeres, etcetera - ahora está más integrado en las "rebeliones del populismo derechista" (por llamarlas así), y esto es algo que debería preocuparnos.
Esto forma parte de un proceso en el que la izquierda, cada vez más limitada a estos temas culturales (derechos de los homosexuales, de las mujeres, incluso la ecología, etcetera), ha dejado todo este llamamiento  popular, incluso el llamamiento de clase, a los derechistas". 


Y continúa:

"El peligro que veo para la democracia en todo esto es que, creo, se está produciendo otro cambio radical. Hasta ahora, la formula básica de nuestra política era - con todas sus variantes, por supuesto - la de dos grandes partidos "populistas" (no en el sentido de populismo sino más bien "populares", digidos a la totalidad del cuerpo electoral): un partido de centro-derecha y otro de centro-izquierda; digamos, conservadores cristianos y liberales socialdemócratas. Ésta era la oposición básica". 
"Ahora, creo, la socialdemocracia está desapareciendo y estamos entrando en nuevo dualismo, donde, por un lado, tenemos a los centristas (que pueden ser ex socialdemocratas o ex conservadores, dependiendo de las consideraciones estatégicas sobre quién ocupará este lugar del centro). Un centro que llamaremos "partido capitalista liberal tecnocrático", que generalmente está más abierto a las minorías, etcetera. Y luego, estaría la reacción populista, nacionalista y derechista. Y esto es peligroso. ¿Por qué? Ya conocerán el maravilloso título del libro de Freud: "El malestar en la cultura". Hoy vivimos obviamente en una era de descontento en el liberalismo. El problema es quién dará voz, quién articulará ese descontento. Por desgracia, el único canal que funciona, para las formas más radicales de descontento, es el populismo de derecha".



Diario La Voz del Interior, tapa del 11/02/2015

Diario La Voz del Interior, tapa del 12/02/2015

 Diario La Voz del Interior, tapa del 13/02/2015


martes, 27 de enero de 2015

Mejor, riamos con Mauricio

Ayer Cristina Fernández de Kirchner habló en cadena nacional, por todo el asunto este de la muerte de Nisman (ver #JeSuisNisman; sí, la misma gente que organizó el #JeSuisJulioLópez). Lo más relevante del comunicado, y lo que más trascendencia tuvo, fue el aviso de que el próximo lunes enviará al Congreso un proyecto de Ley para la creación de una nueva agencia de inteligencia, la Agencia Federal de Inteligencia. 

Hoy, Macri se iluminó y decidió compartir su espíritu crítico con las masas:


Imposible no recordar esta escena de Tonto y Retonto:



Para más información pueden leer este otro artículo.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Cómo nos quieren mostrar lo que somos

En línea con la última entrada de este blog, volvemos a tomar una publicación de La Voz, que bajo el título de "Cuáles son los países más corruptos del mundo y en qué puesto está Argentina" el medio de comunicación invita a leer una nota sin aclarar, ni el título ni en la bajada, que es un índice de percepción, no una realidad (se ve que se les pasó).

Lo más interesante, no pasa por la postura del diario de la derecha cordobesa, sino por el hecho de que Estados Unidos es el 17° país con mejor percepción sobre corrupción. Viendo el mapa que comparten, llama la atención que los países menos ricos (o los más "comunistas") son los más corruptos, mientras que el primer mundo es transparente en sus medios para alcanzar los fines.


Sin ánimos de caer en fundamentaciones de cosas que están más que claras, la idea de esta entrada es recomendar una comedia que (dejando en claro que es una comedia-jolibudense) muestra con algo de ironía y humor absurdo, la interna política de las camapañas electrorales en Los Estados Unidos de Norteamerica: The Campaign.


 
*Cualquier similitud del personaje de Farrell con De la Sota es mera coincidencia

martes, 7 de octubre de 2014

Cómo nos quieren mostrar cómo nos ve el mundo


En el día de ayer el simpático diario cordobés compartió un videito por las dudas que alguien se lo haya perdido. En el artículo publicado bajo el título de "La irónica mirada de la TV de EE.UU. sobre el default en Argentina", el equipazo de Redacción La Voz destaca el planteo del conductor que dice: 

"Primero, Argentina. ¿Qué piensan exactamente que están haciendo? Si están al borde del default, podrían recortar el presupuesto de los fuegos artificiales", apuntó el conductor de Last Week Tonight, al ver la forma en la que se había recibido a la fragata.

Viendo el video uno puede apreciar el modelo de programa televisivo sobre política para el estadounidense promedio, contando situaciones complejas de manera sencilla, como un cuentito, y con muchos chistes absurdos, para que sea más divertido. Mientras lo miraba, iba notando las imprecisiones que, primero, me parecieron producto de la ignorancia, pero luego supuse que no, que eran pensadas, medidas, intencionadas. Así, muestran que la nota es de interés del público ya que hay banderas de EUA ardiendo en las calles de Argentina, quien responsabiliza al "país más poderoso del mundo" por su situación de default. Otros dos chistes tontos explican por qué la gente de Pakistán e Irán odia a los EUA, sin mencionar ni por encima las verdaderas razones (al tercer chiste lo soslayo porque no lo entendí). Luego, el conductor dice que Argentina se metió sola en este lío por pedir dinero y querer devolver tan solo 1,30 dólares por cada dolar prestado. Pero un discurso ambiguo lo lleva a criticar el negocio usurero de Paul Singer y compañía.

Al ver el video, con chistes que no me causan ninguna gracia y con una representación de la realidad argentina tan desfigurada que me llena de bronca, pienso que es esta la fórmula que quiere imitar Lanata: un programa sobre la política argentina contemporanea, con una fuerte base moralista y un lenguaje lleno de puteadas pretenciosamente nacionalistas, para gente que le chupa un huevo la política argentina, y la moral del conductor.

Al ponerme a escribir este texto, creyendo que había detectado, ingeniosamente, el modelo al que imita el periodista 'independiente' Jorge Lanata, encuentro un párrafo al final del artículo de La Voz que indicaría que en realidad ellos tomaron esta nota justamente de ese programa (La Nación también publicó un artículo muy similar repitiendo varias citas, La ácida mirada en la TV de EE.UU. sobre la pelea del Gobierno con los fondos buitre):

"Para los yankees, somos casi un guión de historieta. Mirá cómo se ríe la prensa norteamericana de nosotros", dijo Jorge Lanata anoche, al presentar nuevamente el informe.


 En este otro video, podemos ver un monólogo con estilo muy similar al anglosajón, pero que no alcancé a terminar de ver por lo insportablemente inmirable que me resultó:


domingo, 6 de julio de 2014

¿Cuándo vamos a festejar en Córdoba?


Hoy muchos festejan 441 años de la fundación de Córdoba



Hoy muchos festejan 441 años de la creación de Córdoba



Hoy muchos festejan 441 años del nacimiento de Córdoba



Ojalá en algún momento festejemos una Córdoba que pueda habitarse dignamente.

viernes, 4 de julio de 2014

Pasión extractiva

La fiebre mundialista invade, 
contamina y saquea 
todos los corazones.


sábado, 21 de junio de 2014

Lo que el mundo no necesita


Ni más gente, 
ni que hagan lo que aman.


miércoles, 5 de febrero de 2014

El derrotismo estipendiado

Dijo Sergio Almaraz Paz sobre los técnicos mineros que, defendiendo intereses ajenos a los de la nación boliviana, argumentaban desde la prensa y las universidades en contra del desarrollo de fundiciones estañiferas, que hubiera permitido el surgimiento de la industria metalúrgica nacional, aumentando el valor de las exportaciones y reduciendo la dependencia respecto a las fundiciones extranjeras:

"Los técnicos que hasta hoy han monopolizado la palabra, poseen una extraña facultad: su capacidad es inagotable en la demostración del lado negativo de las cosas. Estos expertos del fracaso, no son seres sin esperanza que por razones psicológicas se complazcan en difundir su desaliento, por el contrario, les pagan por ello. Es el derrotismo estipendiado".

Fragmento de El poder y la caída. El estaño en la historia de Bolivia (1967).


Diario Clarín, 31 de enero de 2014 (primeras 8 páginas de la edición impresa).










Ambito Financiero, 4 de febrero de 2014 (Humor).




martes, 31 de diciembre de 2013

Apertura del 2014

Hoy es el último día del año 2013, un día como cualquier otro en realidad, pero por tradición, un momento de corte, de quiebre, de inflección. ¿Qué queremos para el año que viene? ¿Qué queremos para nuestro futuro? O tal vez, planteado de un modo que a mi me resulta más fácil, ¿Qué no queremos ver, escuchar, hacer, nunca más?
Sabiendo que hoy iba a llegar este día, con esas preguntas, que a veces intento hacerme más seguido, anoche me puse a buscar algo para ver, para no pensar al pedo. Encontré un documental de Oliver Stone (guinista de Scarface, entre otras cosas) llamado "Sur de la frontera". 

Movido por su condición de estadounidense, y de haber sido soldado en la guerra contra Vietnam, Stone viaja por el mundo buscando el por qué de la paranoia de los estadounidenses; por qué un país cría a las nuevas generaciones haciéndoles creer que tienen enemigos en todo el mundo. En este documental de 2009, Stone se enfoca en el resurgimiento de la izquierda en América Latina, región en la que Estados Unidos tenía dos grandes enemigos, dos amenazas para los intereses del pueblo estadounidense: Hugo Chávez y Evo Morales. Stone comenta: “La prensa en América, se habrán dado cuenta, ha dividido al continente Latinoamericano en la ‘mala izquierda’ y en la ‘buena izquierda (...) Han marcado a Correa como la mala izquierda, junto a Morales y Chávez. Ellos llaman a Lula, la buena izquierda. No sé que han dicho de Kirchner hasta ahora, porque van hacia adelante y para atrás, pero creo que cada vez van más en contra de Kirchner. Yo creo que estas diferencias son erróneas”.

En este marco, el docuemental muestra entrevistas mano a mano, descontracturadas, íntimas, como charlas entre amigos, entre Stone y Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, Nestor Kirchner y Cristina Fernández, Fernando Lugo, Lula Da Silva y Raúl Castro.



Después de ver el video, no me podía dormir, inquieto por el mensaje optimista que deja el documental, no por obra de Stone, sino por los entrevistiados. Cada uno habla, piensa y obra distinto, pero todos tienen la característica de haber sido, antes que dirigentes políticos, miembros de movimientos sociales, desde donde surgieron para, luego de superar desafíos y dificultades, llegar a ser electos representantes de sus pueblos. Inquieto por todo esto, decidí retomar un libro viejo que encontré, para llamar al sueño y dormirme de una vez. "Historía de San Martín y de la Emancipación Sudamericana", escrito por Bartolomé Mitre. A las pocas páginas leídas, encuentro:

"Los primeros estremecimientos de esta revolución empezaron a sentirse sincrónicamente en las dos extremidades y en el centro de la América Meridional en el año 1809, con idénticas formas, iguales propósitos inmediatos y análogos objetivos, acusando desde muy temprano una predisposición innata y una solidaridad orgánica de la masa viva. Simultáneamente, sin acuerdo entre las partes, y como obedeciendo a un impulso ingénito, todas las colonias hispano-americanas, se insurreccionaron en 1810, y proclamaron el principio del propio gobierno, germen de su independencia y de su libertad. Seis años más tarde, todas las insurreciones de la América del Sur eran sofocadas (1814-1816) y sólo quedaban en pie las Provincias Unidas del Río de la Plata, las que después de expulsar de su suelo a todos los antiguos dominadores, declaraban a las colonias vencidas la señal del grande y último combate, haciendo causa común con ellas".

En texto se refiere a lo que podríamos llamar el primer intento libertador de América del Sur - y particularmente al argentino - uno importante, pero para nada definitivo. Todos los párrafos parecían estar hablando de tiempos muy viejos pero de sentimientos y luchas muy contemporáneas. Al libro recién lo empiezo (son cuatro tomos y no sé si los leeré completos) pero el documental es muy recomendable. Para mirarnos en dónde estamos parados, dónde están los gérmenes de la independencia y la libertad, y de donde provienen los intentos de sofocar estos reclamos, de aquietar nuestros espíritus.



El documental y alguna información sobre Oliver Stone proviene de www.naranjasdehiroshima.com

jueves, 7 de noviembre de 2013

La Gacetilla Energúmena - Nro. 9

Para refrescar la memoria, casi una nota de color, este número de LGE viene acompañado de un video alusivo (por ahora sin más cargo adicional que el de fumarse todos los chivos que tira iutub).






lunes, 5 de agosto de 2013

La Gacetilla Energúmena - Nro. 6

Llega al blog una revista nada dispendiosa, poco dispendida y muy dispensable.





martes, 9 de julio de 2013

¡Declaremos independencias!



Hace 197 años el Congreso de Tucumán declaraba la independencia de las Provincias Unidas en Sud América respecto a los reyes de España. La independencia, especialmente cuando se refiere a un Estado, se refiere a la libertad. En ese momento, lo que se declaraba era la libertad política de Argentina respecto a la corona española. Transcurridos todos estos años, ¿realmente hemos alcanzado alguna independencia?

Actualmente tenemos un gobierno nacional que se manifiesta independiente y creo, alegremente, que en gran medida gozamos de libertad política. Sin embargo, aún tenemos una clara dependencia económica. Los acuerdos de este gobierno “nacional y popular” con grandes corporaciones internacionales, el continuo pago de una deuda internacional ilegítima (al menos mayoritariamente) y el rol desempeñado como proveedor de los mercados internacionales son algunas evidencias que materializan la dependencia económica que aún tenemos. Esto, también se traduce en las dificultades que observamos en esta Argentina que no logra superar sus problemáticas sociales, como son la pobreza, el desempleo y la inflación. De todas las independencias que aún debemos alcanzar, y no solamente declarar, considero la que la más importante es la cultural: la libertad ideológica.

Desde que Argentina es Argentina, hemos sido libres de seguir haciendo lo que nos decían. Acabamos con los pueblos originarios, al igual que lo hicieron conquistadores europeos cuando arribaron a América; tuvimos guerras por el acceso y la dominación de recursos naturales, como nos enseñaron los europeos; nos pusimos a cultivar y comerciar lo que necesitaban los europeos; y así anduvimos. Cuando el contexto hizo que los países europeos tuvieran que concentrarse en sus propios asuntos, porque la guerra había desbastado sus pueblos, lo estadounidenses se pusieron manos a la obra y a través de las dictaduras doblegaron y aniquilaron los espíritus libertadores que gritaban en América Latina. Paulatinamente, retornaron las democracias, cargadas con las promesas neoliberalistas que nos sumieron en una pobreza estructural que era desconocida, niveles de desempleo inimaginables y un endeudamiento tan inmenso como fraudulento.  Y desde esos mismos “países del primer mundo”, que fueron actores fundamentales, estudian a la Argentina como un caso sui géneris, un país que en 1920 estaba entre las naciones más prósperas y que finalizó el siglo XX con una pobreza del 58%.

Actualmente, el contexto internacional nos vuelve a dar la oportunidad de avanzar fuertemente hacia la real independencia. La crisis que atraviesan Estados Unidos y los países de Europa Occidental es ideológica. No se trata de la globalización, están sufriendo en carne propia la crisis del Estado neoliberal, en donde los mercados gobiernan a los pueblos; la diferencia es que ahora son sus mercados y sus pueblos. Mientras ellos debaten cómo salvar su sistema financiero a costa del pueblo pero sin deprimir sus mercados, nosotros, los países latinoamericanos, podemos retomar el camino que quisimos comenzar durante los años de guerra fría. Sin embargo, ahora que el contexto nos es favorable y que reunimos un potencial económico y ambiental con el que ninguna nación desarrollada cuenta, las trabas que encontramos son internas; están en nosotros mismos, en “nuestras verdades incuestionables”.

Considero que al actual gobierno nacional hay que achacarle sus inconsistencias, su discurso demasiado prometedor que no condice con su accionar. Pero desde los partidos opositores (al menos los de mayor influencia) y desde los medios de comunicación privados, se critica principalmente la desobediencia a los organismos internacionales, el pecado de dificultar la compra de dólares, el proteccionismo, y demás. “¿Quién va a venir a invertir en Argentina? Necesitamos devaluar para poder ser más competitivos en los mercados internacionales. La inseguridad en las calles es inaudita, ¿servicio militar obligatorio, aumento de penas o más policías?”. Son algunas de las voces que se escuchan y se validan. Sin darnos cuenta - o sí - queremos emular el modelo de desarrollo que hoy está en crisis, ese capitalismo de libremercado.

El principal tema de discusión tendría que ser la pobreza; cómo abordarla y acabarla. “A la mayoría de los argentinos les preocupa la inseguridad”, dicen las encuestas. La inseguridad en las calles es producto de la desigualdad económica que nunca antes tuvimos tan marcada. La capital argentina muestra casi tantos autos lujosos como gente durmiendo en las calles. Nos indigna la violencia con la que nos arrebatan en las calles pero no nos indigna el abandono de los millones que viven en barrios marginados, donde el hambre, las drogas y la violencia son el pan de cada día. “Al empresario argentino le preocupa el dólar; así no hay proyección internacional”, apenas un tercio del PBI mundial se comercia internacionalmente y las inversiones extranjeras directas con suerte representan el 5% de la inversión mundial. El comercio internacional es importante, pero no es tan clave para el desarrollo como el mercado local. Argentina no va triunfar exportando a costa de sus recursos naturales, ni tampoco se va salvar por la inversión de las multinacionales; por más puestos de trabajo que prometan, siempre estarán sujetas a una rentabilidad que justifique el riesgo de la inversión y a la repatriación de dichas ganancias.

Sabemos que esos resabios del neoliberalismo están muy presentes, y también sabemos que es inviable aspirar a que todos los habitantes del mundo tengan el nivel de vida que tiene hoy los habitantes del primer mundo. Latinoamérica tiene la oportunidad de ser potencia ambiental y económica, pero siguiendo otro modelo de desarrollo; uno más propio. Sabemos que tenemos que volver a nuestras raíces, todavía quedan algunos pueblos originarios de aquellos que veneran a la naturaleza y saben convivir con ella. Todavía tenemos agua en abundancia, bosques nativos y tierras fértiles. Dejemos de escuchar como verdadero todo lo que viene de afuera, cuestionémoslos, cuestionémonos.

Queremos un mundo mejor pero el primer acto para manifestar nuestra independencia económica, como individuos, es comprar un auto; mientras más nuevo y caro, mejor. Queremos una ciudad mejor, pero si nos da el cuero nos mudamos a un barrio cerrado o con vigilancia; nuestras ciudades se parecen cada vez más al feudalismo que leímos en los libros, donde pagamos tributo para estar dentro del terreno cercado. Elegimos qué estudiar pensando en la salida laboral y no en lo que nos gustaría hacer. Admiramos a quienes dedican sus vidas a causas nobles, pero vivimos para consumir lo que producen los “empresarios exitosos”. Consumimos televisión y cine desaforadamente pero no tenemos tiempo para averiguar dónde y cómo se producen los alimentos que comemos.

Nos quejamos del abandono del Estado, pero nosotros también lo abandonamos. Porque Argentina somos todos, en todo lo que hacemos. Nos preocupa más la corrupción de los políticos que nuestros actos corruptos y cotidianos. Estamos cansados de creer en un país mejor, pero no hicimos nada. Dejemos de leer novelas y mirar películas sobre historias apasionantes y empecemos a tener vidas apasionantes. No vamos a tener un país independiente hasta que no tengamos un pensamiento independiente. Argentina no va a ser un país libre y justo hasta que no tenga un pueblo conviviendo en libertad e igualdad. Declaremos nuestras independencias día a día, unamos esas libertades y exijamos que las representen. O representémoslas nosotros mismos; como argentinos, como Argentina.

sábado, 1 de junio de 2013

Publicidades: Caso Práctico 1

¿Cuál de las dos publicidades se refiere a una empresa que se dedica a pintar objetos?





Si no te animás a arriesgar entre la pieza A o la B te damos una ayudita: wwww.tallergadorcha.com.ar


Respuesta: http://www.solpleno.com/

martes, 27 de noviembre de 2012

El Aficionado


"Posponer alarma", y cierra sus ojos otra vez. La inmediata caída de sus párpados finaliza, precisamente, al sonar el clic de la tecla presionada, como si el sonido proviniese del cerrar de sus ojos y no de su celular, como si fuese un robot que acaba de ser desconectado, desprovisto de su fuente de energía. Aunque este acto reflejo acaba de ser realizado durante la inercia de su sueño, ahora, está pensando. Piensa en seguir durmiendo. Se siente tan cansado que incluso cruza por su mente la idea de quedarse en la cama, de no ir a trabajar. Sería fantástico despertar respirando ese particular olor a mediodía, mistura del perfume de los líquidos de limpieza aplicados en el palier, que se filtran por las rendijas de la puerta principal, junto a los sabrosos aromas que, con manifiesta actitud invasora, trepan hasta su balcón desde la contigua casa de comidas para llevar. Se imagina cómo despertaría, contemplando desde su cama el caluroso resplandor del sol que entra por la ventana del living, mientras en su habitación aún predomina una fresca, reconfortante y sosegada oscuridad.
Podría llamar a la oficina y avisar que hoy no va a ir a trabajar, podría decir que se siete muy enfermo. Nadie se molestaría en corroborar que ese malestar sea cierto. Seguramente, su jefe le diría que no hay problema, que él se encarga de notificar esto a Recursos Humanos, y listo, que haga reposo y que intente ver a un médico. Su jefe, que finalizaría la hipotética conversación telefónica deseándole una pronta mejoría, sabe que es un empleado muy responsable. Ha demostrado el compromiso con su trabajo en tantas oportunidades que casi sería una pena flagelar de tal modo esa imagen generada en su entorno laboral. Si esta concepción se refiriese exclusivamente a lo que opinan sus compañeros de oficina, no le afectaría tanto la situación, pero sucede que él también se considera un profesional responsable. Profesional deriva de profesar, y él, claramente, no profesa su trabajo. Una cosa es disfrutar medianamente lo que uno hace y otra cosa muy distinta es "profesarlo". Profesar, palabra eclesiástica si las hay. ¿Habrá sido fruto de un paulatino sinceramiento lingüístico que una palabra tan vinculada a la iglesia sea utilizada actualmente para referirse al trabajo que una persona hace a cambio de una retribución económica? No, no va a seguir durmiendo - y esa última reflexión es innecesariamente rebuscada. Voltea su cabeza sobre la almohada, reforzando la unión entre sus párpados, pero una especie de angustia, que casi puede saborear en su boca, lo incomoda hasta el hartazgo. ¿Si un profesional es lo opuesto a un aficionado, no será que lo interesante pasa por ser un aficionado, a cada actividad que despierte nuestro interés, a las pequeñas cosas, a la vida misma?
Súbitamente, abre los ojos y se destapa casi por completo. Todavía está lavándose la cara cuando la alarma de su celular comienza a sonar por tercera vez en el día. El agua está a punto de romper hervor al terminar de abrochar su camisa, mientras, con su mano libre, toma el control remoto y enciende el televisor. Después del primer sorbo de café, el tono exclamativo del conductor del noticiero matutino llama su atención; su mirada, que hasta ese momento permanecía perdida en la vaporosa taza, se dirige hacia la pantalla. Una situación dramática ocurrió anoche en uno de los barrios más tradicionales de la ciudad. Una familia ha sido víctima de una banda de delincuentes. Solo la madre y el hijo del medio siguen con vida. Al parecer, mientras la mujer iba a buscar a su hijo, que había salido para ir al cine con sus compañeros del club, una banda de tres maleantes entraba a su casa para golpear y amordazar a su marido y a sus otros dos hijos: Tomás y Camila, de 9 y 16 años respectivamente. 
Según cuenta el relato, los asesinos buscaban dinero en efectivo, que no encontraron en cantidades significativas, y objetos personales de algún valor económico, electrodomésticos y demás. Las imágenes muestran la fachada de la vivienda durante horas de esta madrugada ,junto a algunas tomas panorámicas de la calle sobre la que se encuentra la casa de esta familia que ha sido alcanzada por tal desgracia. Una de las tantas malas jugadas del destino. Destino que, aprovechando el recorrido por el barrio, también ha intervenido para que Manuel Justos aparezca ahora en primer plano. Justos es la única persona que el reportero ha logrado conseguir como testigo durante esta mañana, cuando el cielo todavía guardaba algunos tonos rosáceos del amanecer. Seguramente, podrían haber conseguido una entrevista más interesante si hubieran aguardado un rato más en las inmediaciones de aquella morada de clase media-alta, ya que Justos no vio ni escuchó nada durante los minutos en los que esta familia era parcialmente desmembrada. Pero estas notas tienen que estar servidas en la mesa bien temprano, como si fuesen las tostadas que acompañan el desayuno. La razón antes expuesta hace que el entrevistado sea menos atractivo para las cámaras, pero al menos Justos conoce a las víctimas lo suficiente como para decir a que se dedican - o mejor dicho, dedicaban - el reciente difunto y su correspondiente viuda, todavía ama de casa.
Nuevamente, siente una extraña incomodidad, una especie de asco empalagoso que, sin poder distinguir si es producto de lo que muestra la pantalla o de haber elegido encenderla, recorre su cuerpo. De repente, la inquietante sensación toma definición en un impulso - algo infantilmente iracundo - que embriaga su brazo derecho, que toma el control remoto y, hundiendo el botón de encendido con toda la fuerza de su pulgar, apaga el televisor. Inmediatamente lo suelta, como si el dispositivo estuviese en llamas, resultando insoportable retenerlo un segundo más en la palma de su mano. Ya en silencio, su cara refleja su descontento, como si dijese: "Si este es el precio que tengo que pagar para saber cuál será el clima de hoy, prefiero volver a casa con un resfrío".
Afuera, el sol ya tomó altura, sabiendo que hoy no habrá nubes ni vientos que le quiten protagonismo. Brindándose de manera gratuita y pública, como un derecho innegable a todo ser vivo. Dispuesto a ofrecer el mejor fulgor a quienes asistan a su espectáculo. Suponiendo que habrá quienes sepan apreciar su majestuoso e incondicional esfuerzo. Confiando que la gente hablará del hermoso clima primaveral que hoy se ofrece a todos, a cada uno. Ignorando a una multitud de profesionales que, ansiosos por dar apertura a la temporada alta de los aires acondicionados, no aguantaban un minuto más para estrenar los aparatos que creyeron comprar con descuento cuando todavía era invierno, y que seguirán pagando cuando llegue el próximo.